Hombre


Por qué no es bueno ir al gimnasio todos los días


No tendremos mejores resultados por ir más veces al gimnasio.

Lo más importante es saber descansar.

¡Atención! Cuando más crecen los músculos es cuando dormimos. Palabra de ciencia.



Con el aluvión de buenos propósitos tras un periodo de descanso, seguramente hayas incluido entre ellos la matrícula a un gimnasio. Ahora que te has mentalizado, puede que te hayas propuesto ir todos los días, pero tenemos que pararte los pies. Aunque somos proclives a pensar que cuanto más vayamos, mejores serán nuestros resultados, la (alegre) realidad es que entrenar todos los días no es tan bueno como parece; especialmente si el objetivo es aumentar la masa muscular.


Ahora mismo estarás pensando que nos hemos vuelto locos, pero lo cierto es que tenemos estudios científicos que demuestran lo que decimos. Y no surgieron ayer, sino que tienen más de 50 años. El endocrino Hans Selye fue el responsable de este descubrimiento gracias a su Teoría de la Supercompensación, explciada en su libro 'El estrés de la vida' (1956). Según esta tesis, el ejercicio supone un desgaste que hace que nuestro cuerpo cambie, se rasgue, explote y experimente nuevas sensaciones internas. Por ello, cuando descansamos, nuestro organismo, que es sabio, supercompensa su estado de tal forma que, cuando volvemos a hacer ejercicio y ya estando “prevenido” de a lo que lo vamos a exponer, no nos suponga tanto esfuerzo realizar la actividad física (o estrés, que es el término utilizado en la teoría).

Por explicarlo de una manera gráfica, imagina que nuestro cuerpo está en el punto cero antes de comenzar a hacer ejercicio. Ese ejercicio supone un desgaste que hace que nuestro cuerpo baje al punto menos dos; pero cuando descansamos, el cuerpo no vuelve al punto cero inicial, sino que, siendo previsor, sube hasta el uno para que, si volvemos a hacer ejercicio, el desgaste sea menor y no volvamos a descender hasta el nivel dos como la vez anterior. Y así es como nuestra anatomía va creciendo (ganando masa muscular). Como afirma el entrenador personal Juan Ruiz López: "Es en el descanso cuando nuestro cuerpo mejora".



Fuente: Revistagq
19-04-17

¿Qué tipo de calvo eres?


El drama no está en el peine. Ni en la almohada. No está en esos pelos que van cayendo como lágrimas en la lluvia. Cada uno como un tesoro. Como miguitas pulgarcitescas que muestran el camino más allá de la juventud. No. El drama no está en eso que llamamos entradas –que en realidad son puertas falsas hacia la madurez anticipada. El drama está en cómo se lleva. En cómo se luce la calva

Hay calvas ominosas. Calvas bajo las que no quieren vivir sus propietarios. Calvas que son como un estigma. Brillan y reclaman una atención desmesurada. Y no dejan que los demás miren a otro lado. Le pasa a Zidane cuando se impacienta en el banquillo. Como si a través de esa superficie pulida pudiéramos ver el cuaderno con sus jugadas. 

Hay calvas esquivas en las que resisten archipiélagos capilares. Manchadas por mechones rebeldes que recuerdan los días felices de atusarse. Y sus dueños se resisten a despedirse del fantasma de la melena. Creen, quizá, que el pelo llama al pelo, que un día despertarán y aquellas islas sobre su cabeza se habrán multiplicado. Pero eso, Woody Harrelson, nunca pasa. 

Hay calvas turbias. Se esconden bajo la red macilenta de un cabello ralo. Calvas que esperan su turno bajo una pelusa que languidece. Como esa felpita en la cabeza de Guillermo de Inglaterra. Quizá el Príncipe la respeta con la esperanza de que un día llegue a amortiguar el peso de la corona.
Fuente: RevistaGQ
5/4/17


Yoga para la espalda


La espalda es una de esas zonas de tu cuerpo que acostumbra a estar castigada por los ejercicios del entrenamiento, sobre todo si este se hace de forma intensa y realizándolo hasta el extremo. Así que siempre va bien relajar su musculatura para eviar lesiones o las molestias que pueda padecer. Por eso te sugerinos este ejercicio de yoga, que además actúa en tus abdomen, poniendo tus abdominales más fuertes.

POSICIÓN 1

Cuadrupedia

Ponte a cuatro patas, con una separación de 45 centímetros entre las manos y las rodillas. Levanta el trasero, de forma que los isquiotibiales no toquen los gemelos. Con las manos apuntando hacia delante y las palmas contra el suelo, bloquea los codos de forma que la espalda esté totalmente recta y los brazos soporten el peso del tronco. Mantén el cuello alineado y no mires al suelo sino hacia delante, a un punto situado frente a ti. Junta las escápulas para abrir el pecho y estirar mejor los músculos de la parte superior de la espalda.

POSICIÓN 2

Pierna extendida

Partiendo de la posición anterior, estira una pierna hacia atrás. Apoya el peso de la pierna extendida en la región metatarsiana del pie, de manera que la pierna, la espalda y la cabeza formen un ángulo de 45 grados con el suelo. La dificultad estriba en mantener el equilibrio en esta posición. Continúa con los brazos firmemente apoyados en el suelo mientras profundizas el estiramiento, que debes notar en la parte superior de la espalda. Aguanta así 12-15 segundos y cambia de pierna.

POSICIÓN 3

Suspensión

Partiendo de la posición anterior, extiende las dos piernas de forma que sólo te apoyes sobre las manos y la región metatarsiana de los pies. La pelvis, que es el punto central, debe estar alineada con las piernas y el tronco. Tensa los abdominales para mantener la zona lumbar recta y elevada. Profundiza el estiramiento empujándote gradualmente hacia delante con los pies, desplazando así el peso del cuerpo más hacia los brazos. Intenta levantar el pecho y mantener las escápulas juntas, y notarás cómo se libera la tensión de la espalda.

Fuente: menshealth.es 1/3/2017



Ritual de afeitado (y arreglo de barba) 

1. Preparación
Puedes hacer todo ese rollo de la toalla caliente, pero ¿qué dejarás entonces para la barbería? Bastará con que te duches antes con agua caliente, de modo que el pelo se ablande y se abra el poro.


2. Herramientas
Tanto con una maquinilla manual, como con una eléctrica o una navaja tradicional, lo realmente importante es siempre que las hojas de corte estén afiladas.

3. After shave
Como no eres Bruce Willis ni Jason Statham, intuimos que has usado una espuma o gel de afeitado. Retira los restos con abundante agua fría y aplica un producto after shave con agentes calmantes.

Fuente: revistagq 1/3/2017




Errores que no debes cometer con tu pelo
1. UTILIZAR FIJADOR EN GEL PARA TODO 
El gel –también llamado vulgarmente gomina– es un producto fantástico para crear looks de fijación fuerte, pero usarlo a diario en cantidades industriales es una equivocación. Los 90 ya pasaron y con ellos la estética yuppie. En serio, no lo hagas. Lo mismo vale para la espuma.
2. NO DEJARTE ACONSEJAR 
Por más que consultes antes al Dr. Google, cuando entras en la consulta del médico el tipo de bata blanca se convierte en la máxima autoridad en lo tocante a tu salud. Es decir, te fías del que sabe, del profesional. Establecer un diálogo sincero con tu barbero y dejarte guiar por sus consejos será igualmente provechoso para tu look. Porque él es el que sabe.
Fuente: revistagq 1/3/2017

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